Parrondo: un economista con Alzheimer al que la dignidad se le fue de parranda

Por: Marco Velázquez Cristo.

En un artículo aparecido en La Vieja Cuba, del economista cubano radicado en Colombia, Mauricio De Miranda Parrondo profesor titular de la Pontificia Universidad Javeriana de Cali, este hace valoraciones y asegura cuestiones sobre temas sensibles de nuestra realidad, sin más sustento que la retorcida interpretación de esta que le dicta su afiebrado cerebro. Los virulentos, tergiversadores y mendaces textos que elabora sobre ella, no dejan margen a la duda sobre la venta de su pluma a espurios intereses imperiales.

Toca Parrondo como en otras ocasiones el tema de su preferencia, la situación de la economía cubana y su reflejo en la sociedad. Nos da su solución “infalible”, desmontar nuestro modelo económico. Intenta hacer como el ratón que sopla mientras muerde, para que no se sienta el dolor de su mordida. Pero con los cubanos esa táctica no funciona.

No voy a entrar en el desmontaje de sus elucubraciones económicas porque, tienen esencia y objetivos similares a la de escritos anteriores del “ilustrado” economista. La respuesta que le dio a uno de ellos, el intelectual revolucionario Antonio Rodríguez Salvador en un artículo publicado en el periódico Granma titulado, “Los profetas de Gurulandia” es suficiente. Lo recomiendo.

Alertaba Rodríguez Salvador en su escrito: “Es milenaria la técnica que estos gurús emplean para embaucar. Tanto como la pitonisa del Oráculo de Delfos, o la Sibila de Cumas, acuden a cierto lenguaje esotérico, abundante de expresiones ambiguas, enredadas; cercanas a las razones; pero nunca a la claridad de ellas, de modo que la interpretación definitiva se alimente de la buena fe o la credibilidad del receptor”.

Pero hay cosas que, por su carácter revelador de la falta de objetividad y de honestidad con la cual De Miranda Parrondo aborda la realidad de Cuba y la interrelación de ella con su entorno geográfico, dígase EE.UU., no pueden dejar de ser mencionadas, entre ellas, su afirmación de que, “ante el cambio de política hacia Cuba que impulsó Obama, la respuesta del gobierno cubano estuvo lejos de propiciar el deshielo y contribuir al establecimiento de un clima de cordialidad diplomática”.

Al parecer el ilustre académico no se ha enterado que, apenas transcurrido un año y dos meses del restablecimiento de las relaciones diplomáticas el 20 de julio de 2015, en noviembre de 2016 los norteamericanos se inventaron los “ataques acústicos”, dando inicio al retroceso del proceso normalización de las mismas.

Le recuerdo a que en esos momentos Obama se encontraba en el poder.

Según él, esa conducta que le achaca al gobierno cubano, afectó de “forma inmediata las expectativas relacionadas con la migración y las remesas y, las posibilidades de una relación normal con un mercado cercano y de inmenso potencial”.

¿En qué mundo vive Parrondo?

EE.UU. retiró la mayoría de su personal diplomático so pretexto de protegerlo porque estaba siendo “atacado”, y dejó de emitir visas en su embajada en La Habana, trasladando esta actividad a otros países como Colombia y Guyana, creando enormes obstáculos para los que deseaban emigrar o visitar a sus familiares en su territorio. Estos, además, debían realizar grandes gastos para viajar y permanecer en esos países, mientras se desarrollaba el proceso de tramitación de sus visas, el cual en sentido general era lento y no siempre terminaba satisfactoriamente para ellos.

Hasta el día de hoy no se ha obtenido una sola evidencia de que esos “ataques” se hayan producido.

En cuanto a responsabilizar al gobierno cubano con la limitación de las remesas y de las posibilidades de una relación comercial normal con los EE.UU., es un planteamiento tan absurdo y apartado de la verdad que solo puede explicarse, a partir de una consciente intención de torcer la realidad en servil gesto de apoyo al falaz discurso imperial sobre estos temas.

¿Qué ha hecho o dejado de hacer Cuba señor Parrondo que sustente su mendaz apreciación?

La inocultable verdad bien conocida es que, toda la responsabilidad recae sobre el gobierno estadounidense que, como parte de las medidas de recrudecimiento del bloqueo en septiembre de 2019 limitó a 1.000 dólares por trimestre la cantidad que los cubanos residentes en su territorio podían enviar a sus familiares en Cuba a través de remesas.

¿De qué posibilidades habla de mantener una relación comercial normal con los EE.UU. cuando ese país ha instrumentado 243 medidas coercitivas dirigidas a hacer colapsar nuestra economía?

Quizás arguya que él se refiere a la época de Obama, la pregunta, ¿Obama levantó el bloqueo?

No, y con esto no niego que aflojó algo el dogal alrededor de nuestro cuello, pero el cerco económico, comercial y financiero que las sucesivas administraciones norteamericanas han construido alrededor de Cuba con la malsana intención de rendirnos por hambre, es un enrevesado entramado de leyes, medidas coercitivas y políticas hostiles, tan grande que, los pasos que dio Obama no afectaron ni su esencia, ni su alcance. Y, dicho sea de paso, con él en el poder, continuaron los programas dirigidos a desestabilizar a Cuba.

Además, en el supuesto e improbable caso de que este hubiese estado dispuesto a enfrentar a las poderosas fuerzas que, desde dentro del Establishment y de la Florida, se oponen a la normalización de las relaciones con Cuba y avanzado más en el desmontaje del bloqueo, Trump le habría dado marcha atrás a todo lo avanzado. ¿Acaso no lo demostró?

Para rematar el “sagaz” académico confundiendo deseos con realidades afirma que, “la mayoría del pueblo no respalda al gobierno”. Lo remito por solo citar un ejemplo reciente, a los masivos desfiles realizados en celebración del 1ro de mayo en todo el país, no para convencerlo de su error, eso no es posible en una persona que, hace mucho dejó de tener voz y apreciación propia, sino para que por lo menos, tenga la decencia de guardar silencio ante la dignidad de un pueblo que jamás claudicará ante su cruel enemigo.

Finalmente, entiendo que Parrondo cite y busque sustento a sus planteamientos en fuentes nada serias como EL Toque, en definitiva, escribe para otra de igual característica y su pluma tiene las mismas carestías que estas.

“…La estrategia es ¡socialismo!; estrategia es el control de la economía por la nación, y la riqueza del país en beneficio del pueblo. Esa es la estrategia”.

Fidel.

 

 

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