«Para rendir tributo, ninguna voz es débil…»


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Por: Marco Velázquez Cristo.

“Para rendir tributo, ninguna voz es débil…” decía el maestro, que aseguraba que, “honrar, honra”, por eso me atrevo a escribir estas sencillas letras sobre un grande como Vicente Feliú, cuyo repentino fallecimiento ha sorprendido y llenado de dolor a muchos en el mundo.

Lo admiré por la valía de su arte, su lealtad a la patria y a la Revolución, porque como me lo describió alguien que se preciaba de su amistad, fue un hombre honesto que vivió sin tener precio.

Solo tuve la oportunidad de estrechar su mano en una ocasión, un amigo en el marco de una actividad me lo presentó a instancias mía, me impresionó su sencillez, lo atento que se mostró, la forma amable en que accedió al reclamo de los jóvenes que se encontraban en el lugar de retratarse con él, no fue hasta después que el último de ellos se marchó satisfecho que, se excusó y se retiró pues tenía un compromiso que cumplir, quizás ya estaba atrasado y no lo expresó por complacer a quienes le mostraban su admiración y cariño.

Fue el trovador un hombre de principios, lo demostró muchas veces, una de ellas, en los momentos difíciles que recién atravesamos, cuando algunos vacilaron y trataron de ocultar o renegar de su pasado revolucionario, Vicente se mantuvo firme, no guardó silencio a la espera de ver que sucedería como hicieron otros, alzó su voz en defensa de la patria agredida. Dignidad que hoy le señalan como algo reprochable desde los medios anticubanos los que, les falta el decoro que le sobra a Vicente, sí, en presente porque él nos seguirá acompañando con sus canciones y su ejemplo de patriotismo.

En los comentarios de los artículos en que se informa de su muerte en los sitios de la escudería mediática de la contrarrevolución, se le ofende y se alegran de su fallecimiento, son los mismos odiadores de siempre que, desprovistos de cualquier sentimiento humano, lanzan sus diatribas contra alguien que le cantó al amor, a la vida, a la esperanza, a su tierra, en fin, a las cosas que deben florecer en nuestro planeta, por eso lo atacan, porque ellos de lo que entienden es de invasiones, bombardeos, bloqueos, sumisión y mercenarismo.

Pero no importa que aúllen las hienas sedientas de sangre, demasiado grande Vicente para ellos. Por cada dardo envenado de odio que le lancen, nuestro gran trovador recibirá el homenaje de los millones que en el mundo y principalmente en su tierra a la que tanto amo lo queremos y respetamos.  

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