Los males de la República Neocolonial y la particular visión que tiene de ellos la Dama de las Azaleas (ABLH)

Por: Marco Velázquez Cristo.

La Dama de las Azaleas (ABLH) propone como “modificación novedosa” a nuestro proceso eleccionario que, vuelvan las campañas electorales, pues su ausencia, según su opinión, impide que los electores conozcan a los candidatos a delegados a los diferentes niveles.

Intenta la “ilustrada” académica vendernos los males e instrumentos que sirvieron para mantener en el poder a elites que, explotaron al pueblo y se enriquecieron mediante el saqueo del erario público, como virtudes de la República Neocolonial. Esa que tanto ha defendido y llenado de elogios pisoteando la verdad histórica.

Sabe, pero no lo dice que, los ciudadanos antes del 59, supuestamente cada cuatro años en tiempos que vamos a llamar normales, “podían ejercer” su derecho a elegir al presidente entre candidatos propuestos por los partidos políticos de la época que, eran controlados por la oligarquía nacional, estrechamente vinculada y dependiente de los dictados de Estados Unidos, lo que aseguraba el acceso y mantenimiento en el poder a una elite que, no se sometía a elección alguna.

Un teatro con el que pretendían crearle al pueblo el espejismo de que estaba ejerciendo un derecho, que de hecho le negaban.

Farsas electoreras en las que en ocasiones permitían que, participaran determinados actores políticos que, no apreciaban como una amenaza real para el control de sus resultados. Sí, entendían que alguno de ellos se tornaba peligroso, entonces apelaban al golpe militar. Para ello contaban con una cúpula de las fuerzas armadas incondicional a sus intereses y los de Washington, los cuales deberían ser garantizados en cualquier escenario.

En un contexto de esa naturaleza los militares ejercían el poder hasta que, consideraran que, el peligro había desaparecido y podían volver a su teatro “democrático”, en el que sin ningún problema podía participar alguno de los golpistas.

Así Batista que había protagonizado el golpe de Estado de 1952, en las elecciones de 1954, por cierto, de la más fraudulentas y amañadas de la República Neocolonial, aspiró a la presidencia. Tenía un solo candidato opositor, por el partido Auténtico Grau San Martín que, tuvo que retirarse por la fuerte represión desatada contra sus seguidores.

De esa manera Batista se mantuvo en el poder, el cual, con un decreto, convalidó, casi de inmediato el fraudulento proceso electoral y amnistió todos los delitos cometidos en los comicios por sus partidarios.

Nada de esto dice ABLH, como también obvia que, las campañas electorales costaban muchos millones de dólares, aportados por oligarcas y grupos económicos que, buscaban obtener posiciones que les permitieran incrementar su influencia y ganancias. Tampoco menciona que, esos enormes gastos, contrastantes con la miseria que sufría la mayoría de la población, eran posteriormente retribuidos por los políticos a sus “generosos” contribuyentes, mediante favores salidos de la corrupción más impúdica.

“…en otros países las campañas electorales cuestan centenares de millones de dólares, (…) asesores de imagen le enseñan al candidato cómo se debe peinar, vestir, dirigirse a la población, y lo que debe o no debe decir. Todo eso es un carnaval, una verdadera farsa, un teatro…”

Fidel.

A la historiadora le molesta que le cite a Fidel, lo ha escrito, sabe que su prédica falaz no tiene ninguna oportunidad de credibilidad, ante las verdades e ideas de un gigante del pensamiento como él, las cuales sin lugar a duda son sin chovinismos, ni fanatismos de ninguna índole, las más avanzadas y humanas que pueda haber concebido y llevado a la práctica líder alguno.

La intención no es molestarla, sino ilustrarla, por eso la dejo con lo expresado por Fidel sobre lo que, para nosotros significa una campaña electoral, que nada tiene que ver, con las que ella añora y defiende.

“Sin campañas. La campaña electoral aquí es la propia vida del hombre, nominado por el pueblo; su campaña electoral es su propia biografía, su conducta a lo largo de su vida, y su página de servicios a la patria”.

Y es que, en Cuba, nadie tiene necesidad de aspirar, porque no son las aspiraciones personales las que determinan la nominación de un candidato sino las aspiraciones colectivas, y eso ABLH, también lo dijo Fidel.

 

 

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