Desde niños hay que aprender a decir la verdad

Por: Marco Velázquez Cristo.

 

                                ¿Tú verdad? no, la verdad; y ven conmigo a buscarla.

La tuya guárdatela.

Antonio Machado.

El montar o provocar un show para hacer “méritos” que les permitan ser bien recibidos en el exterior, y le justifique ante sus seguidores su decisión de emigrar, declarándose “censurados” o “perseguidos”, se ha convertido en una especie de modus operandi de los “líderes” de la contrarrevolución.

Pero no es a estos personajes a los que voy a referirme, conocido es que han actuado así a lo largo del proceso revolucionario, quiero hablar de otros que, sin pertenecer a los grupúsculos contrarrevolucionarios internos, ni existir evidencias de que sean financiados desde el exterior para que se involucren en las actividades de estos, han copiado la manera de emigrar de ellos. Aunque hay que decir que, no pocos tienen relaciones de “amistad” y coincidencia de pensamientos con esos apátridas.

Estoy hablando de algunos del sector de la cultura, entre los que no incluyo a Yunior García Aguilera porque él, a pesar de pertenecer a ese ámbito y de haber utilizado el manido método de provocar para emigrar, sí es un mercenario al servicio del imperio. Por cierto, muy amigo del último protagonista de un show de ese tipo.

Concretamente me estoy refiriendo a los que no hacen pública su decisión de abandonar el país, hasta que consideran haber hecho los “méritos” suficientes para tener garantizada una buena acogida entre los que controlan el mercado del arte, principalmente en Miami. Destino predilecto de estos personajes a los que, no les importa mezclarse con la flor y nata de la contrarrevolución y repetir sus mentiras y calumnias contra Cuba, con tal de que les otorguen un misero contrato o les perdonen algún “pecado” como, haber actuado en un espectáculo donde asistiera un dirigente del gobierno o el partido, saludado ocasionalmente a alguno de ellos, o simplemente haber dicho algo que, a sus potenciales empleadores les pueda parecer favorable a la Revolución.

No son niños inocentes esa es la verdad que ha demostrado la vida.  

El aval lo pueden conformar creando una “obra artística” que puede ser una canción, un performance, un video clip, etc, de contenidos abiertamente contrarios a los principios y valores revolucionarios. También recurren al lenguaje provocativo e insultante contra el gobierno y sus funcionarios en sus publicaciones en las redes sociales. En todos los casos buscan forzar una reacción de las autoridades que, les sirva de pretexto para orquestar un show mediático en el que, se muestran como víctimas de la censura o la represión, a la vez que se quejan de que se les limita su libertad de expresión y creación.

La situación que exprofeso crean la utilizan para justificar ante la opinión pública y sus seguidores, la decisión de pasar a residir en el exterior, la que pueden concretar durante una gira o viajando directamente al Miami de sus ensueños, donde dicen, disfrutarán de la “libertad”. Sí, de la misma libertad de expresión y pensamiento que “tiene” el muñeco que sostiene el ventrílocuo.

En Miami tendrán la misma libertad de expresión y pensamiento que “tiene” el muñeco que sostiene el ventrílocuo.

En la práctica terminan por convertirse en voceros de nuestros enemigos, víctimas de sus carencias de valores patrios, éticos y morales, así como de su falta de valor para asumir la responsabilidad de sus actos y de la deshonestidad de tratar de culpar a otros de ellos.

Sin embargo, a pesar de que estos personajes reproducen esa conducta una y otra vez; el egocentrismo, el vedetismo mediático, el sui géneris sentido de la justicia y la incontinencia verbal que, tienen y padecen algunos, los llevan a lanzarse al ruedo en defensa de estos sin tener todos los elementos sobre lo acaecido con ellos, lo que los conduce a situaciones embarazosas que, solventan guardando silencio o manifestando arrogantemente que no reconocerán que se equivocaron. Los casos de Yunior García Aguilera, Lester Hamlet y el reciente de Emilio Frías son ejemplos de ese comportamiento de los “ciberjusticieros”, el cual deja mucho que desear de ellos y los desacredita.

No se puede ser imparcial siendo juez y parte.

No creo que todos actúen de mala fe, pero hay unos cuantos que la dejan ver cuando, saltan al espacio mediático histéricos y empiezan a verter los más injuriosos epítetos contra quienes consideran culpables de la situación que les molesta, que siempre resultan ser de acuerdo a su opinión los que actúan desde la institucionalidad, nunca por grande que sean las evidencias se ponen de parte de estos.

Da la impresión de que están a la caza de eventos que les permitan armar un ¡Aé, aé, aé la chambelona! para atacar al Estado y sus instituciones. De otra manera no se explica su conducta.

La decisión de emigrar tiene muchos motivos no cuestionables, eso no se discute, sería injusto hacerlo, muchos compatriotas buscan con honestidad progresar económicamente, reunirse con sus familiares, etc. También defienden y ayudan a la tierra que los vio nacer desde otros lares. Lo censurable y despreciable es proceder como hemos descrito, es difamar y calumniar a su patria, es arrodillarse para ganar favores, es besar y justificar al verdugo de su pueblo.

 

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