Ante la adversidad: La respuesta firme, serena y llena de amor de un pueblo unido

Por: Marco Velázquez Cristo.

En medio del dolor, llena de orgullo, apreciar el altruismo, la valentía, la unidad y la solidaridad que han caracterizado la reacción del pueblo cubano ante el lamentable suceso del Hotel Saratoga. Algo que contrasta con los aullidos de seres irracionales  que, enfermos de odio pretenden aprovechar su dolor y luto para tratar de desacreditar su obra. Son los mismos que, sin ningún escrupulo intentan manipular y utilizar para espurios fines políticos, los sagrados sentimientos de madres cubanas por sus hijos. No pueden llamarse seres humanos, ni cubanos quienes así actúan.

Ellos son los que al decir del apóstol, van en el bando de los que odian y deshacen.

Pero no hablemos de viles, sino del arrojo y el gesto humano de los que aún con el humo y el polvo de la explosión en el aire, se lanzaron arriesgando sus vidas a tratar de salvar a la de sus hermanos atrapados bajo los escombros, de los que desafiando el peligro lucharon por evitar otra explosión que hubiera ocasionado más víctimas, del personal de la salud, que desde los primeros momentos batalla por arrancarle vidas a la muerte, de su entrega y humanismo.

Hablemos de los que acudieron a los bancos de sangre a donar la suya para contribuir al restablecimiento de sus compatriotas, de la reacción de las autoridades que organizaron rápidamente las labores de rescate, atención a los lesionados y sus familiares, así como la investigación del suceso.

Vamos a hablar de la labor de nuestros profesionales de la prensa que, nos han mantenido informados en detalles de lo acontecido. Educados en el humanismo de la Revolución se han centrado en el proceso rescate y restablecimiento de las víctimas, en el daño humano ocasionado por el hecho, mientras que, representantes de medios de otros lares, han priorizado el interés, por ejemplo, en los daños económicos. Sin comentarios.

“Vale, pero millones de veces más, la vida de un solo ser humano, que todas las propiedades del hombre más rico de la tierra”.

 Ernesto Che Guevara.

Por eso prefiero hablar de todos los que participan en esta batalla por la vida, de los que muestran su desinteresada disposición de hacer lo que sea necesario para contribuir a ella.

Y es que, en momentos como estos, parafraseando lo expresado por el Comandante en Jefe en la despedida de duelo de las víctimas del crimen de Barbados, “no podemos decir que el dolor se comparte, sino que el dolor se multiplica” y ese dolor multiplicado lo transformaremos en fuerza para levantarnos y seguir adelante.

Enterraremos nuestros muertos, pero no su recuerdo, curaremos los heridos, sacaremos las experiencias necesarias, fortaleceremos la unidad y para dolor de los que nos quieren mal, seguiremos tirando empecinadamente de Cuba hacia el socialismo próspero y sostenible que nos hemos propuesto alcanzar para el bien de todos.

 

 

 

   

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