A este 26 de julio llegamos con nuevas victorias

Por: Marco Velázquez Cristo.

Nuestros enemigos piensan que las circunstancias excepcionalmente complejas en las cuales llegamos este año al 26 de julio, mermaran el entusiasmo y la masividad con la cual tradicionalmente hemos celebrado esta importante efeméride de la historia patria. Día de la Rebeldía Nacional. Pero equivocan la apreciación, no arribamos a tan memorable fecha lastrados de derrotas, sino de victorias cuya importancia y condiciones adversas en que fueron obtenidas incrementan, parafraseando al Comandante en Jefe, la gloria y el honor del pueblo cubano.

No pudo el imperio con su guerra mediática, sus planes de golpes blandos, su cruel bloqueo recrudecido, en medio de una pandemia que impactó de manera extremadamente negativa en la economía nacional y mundial, quebrar la voluntad de luchar y vencer de los habitantes de la isla irredenta.

A pesar de lo que parecía la tormenta perfecta, el país no colapsó, se controló la pandemia, se derrotó la intentona de destruir nuestro proyecto social mediante una “revolución de colores”, se mantuvo la estabilidad de la nación, fuimos capaces de prestar ayuda solidaria a otros pueblos hermanos afectados por la Covid-19, capeamos exitosamente el temporal y hoy continuamos navegando, sin bandazos, ni giros que pongan en peligro la estabilidad de la nave revolucionaria, hacia el futuro que libremente hemos elegido. Tenemos claro el rumbo que nadie nos podrá cambiar.

La meta es un socialismo prospero y sostenible para el bien de todos.

De que existen grandes retos y problemas por resolver es verdad. De que aun podrán faltarnos muchas cosas y tendremos que hacer sacrificios, también es cierto, pero unidos, junto al partido y el gobierno, entre todos los que queremos bien a Cuba la sacaremos adelante.

Con esa convicción y confianza en nuestras fuerzas, fieles a los que en 1953 pusieron su pecho a las balas para no dejar morir al apóstol y hacer nacer la Cuba que él soñó, salgamos a continuar dando la batalla porque nuestros hijos nunca mendiguen de hinojos la patria que nuestros padres nos ganaron de pie. Convencidos como nos enseñó Fidel que, si se pudo, si se puede y siempre se podrá vencer.

 

 

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