11J: Cuba en paz, nueva victoria del pueblo

Por: Marco Velázquez Cristo.

La contrarrevolución parece tener cierto carácter masoquista, le gusta celebrar sus derrotas y sufrir otras nuevas. Cuando se acerca la fecha de alguno de sus fracasados intentos de subvertir el orden interno del país, empiezan campañas mediáticas para recordar la “efemérides” y anunciar, de manera rimbombante, acciones para “conmemorarla”, con las cuales siempre aseguran, pondrán al gobierno cubano en crisis.

En la práctica esas promocionadas actividades se transforman, cuando más, en alguna bufonada aislada que, en vez de generarles apoyos, fomentan el rechazo popular. En una ocasión el huracán que prometieron crear, no llegó ni a vientecito platanero.

Disfrutan el ridículo.

A pesar de las versiones distorsionadas que difunden de lo ocurrido en cada momento, conocen la verdad y esta no debe ser grata para ellos, pues en todos los casos refleja sus derrotas. Pero dada la falta de decoro de estos personajes es presumible que, el pago que reciben por sus vergonzosas acciones contra su patria, les endulce el trago amargo del recuerdo.

Siguen la tradición de los mercenarios “cocineros” de la Brigada 2506 que, durante décadas han rendido “homenaje” a la aplastante derrota que sufrieron en Playa Girón en 1961.

Al aproximarse el 11J comenzaron a reproducir ese tipo de conducta.

Quienes los financian pusieron en funcionamiento la maquinaria mediática que, constituyen los grandes medios que controlan y sus replicantes. El objetivo: aprovechar la fecha para lanzar una nueva campaña contra Cuba, dándole tribuna a siniestros personajes que, además de mentir impúdicamente sobre su realidad, de manera indirecta incitaban a la realización de acciones desestabilizadoras para ese día. Aún hoy que ya es 11J lo continúan haciendo.

Como es su costumbre, han estado difundiendo una versión tergiversada y manipulada de lo sucedido. Despojan de culpa al gobierno de EE.UU. principal responsable de las revueltas, a las que presentan como manifestaciones pacíficas, vistiendo de cívicos ciudadanos a una pléyade de contrarrevolucionarios y delincuentes violentos, a la vez que califican de represión a la necesaria respuesta de las autoridades, a los actos vandálicos y otros hechos delictivos perpetrados por estos.

Se sabe que no hubo espontaneidad en el surgimiento de los disturbios y que fue el dinero el elemento movilizador de los que los orquestaron. Así lo han reconocido varios de los “pacíficos” participantes.

En este contexto, las redes sociales están siendo utilizadas por apátridas internos y externos para incitar a la realización de acciones provocativas. En los sitios o grupos donde se están haciendo estas arengas, usan los llamados social bot (programa informático que simula el comportamiento humano) para crear una imagen artificial de un gran apoyo a las mismas que, confunda y contribuya a ganar seguidores reales, esos de los que carecen y añoran tener.

El pueblo cubano no sigue a marionetas del imperio.

Por su parte la escudería mediática de la extrema derecha cubanoamericana radicada en Miami, estimula ese tipo acciones, incluyendo las de carácter violento. Desde esa ciudad y de un poco más lejos de la geografía cubana estuvo y aún está fluyendo el financiamiento para compulsar su realización.

Y como llegado su tan anhelado 11J las “grandes marchas y protestas” que anunciaron se producirían en Cuba, no aparecen por ninguna parte, han tenido que conformarse con reportar como protesta de los cubanos, lo realizado por un grupito de zombis, a los que les han pagado por caminar una o dos cuadras por una calle de Madrid. A propósito, convertida en una especie de Miami2.  

En este escenario un medio anticubano pone un gran titular en su portada, 11J: Primera gran victoria del pueblo cubano, solo hay un error, no fue la primera gran victoria del pueblo cubano que, ha obtenido muchas sobre sus enemigos.

Pero sí, fue un gran triunfo, porque se enfrentó y derrotó la pretensión imperial de sumir a Cuba en un baño de sangre que, le hubiera dado el pretexto para intervenir “humanitariamente” en nuestra patria, porque la mayoría del pueblo permaneció firme al lado del partido y el gobierno, porque se mantuvo la soberanía y la independencia de la patria.

Por esas indiscutibles razones, los agradecidos que conformamos esa mayoría que, el 11 de julio de 2021 le ratificó su respaldo a la Revolución, celebramos ese día un gran triunfo.

Lógicamente la contrarrevolución con su titular, no está reconociendo esa realidad, por el contrario, la está negando. Es una forma de asumir la derrota al estilo de cierto ejército del viejo continente que, pierde en el campo de batalla y en el espacio mediático reporta una victoria.

Vamos a dejarlos con sus torcidas fantasías rumiando sus fracasos y frustraciones, mientras nosotros en la Cuba real continuamos luchando por sacarla adelante. Convencidos que, como sentenciara el maestro, “Vale más un minuto de pie que una vida de rodillas”.

La patria ha permanecido en paz, otra victoria del pueblo cubano.

 

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